Con algunas variaciones en la entonación, esa es la primera reacción que tienen aquellos que escuchan por vez primera el nombre del protagonista de Copia A. Y seamos sinceros, no es para menos.
Una vez recuperados del impacto provocado por semejante nombre, surge una nueva pregunta ¡¿Cómo car…jo se les ocurrió?! (con algunas licencias, por supuesto). La respuesta es simple, no es un nombre inventado por nosotros, sino que es una idea de Homero (a todos los que pensaron en gente amarilla debo decirles que se han equivocado, y mucho). Su creador, Homero, es el famoso poeta, autor de la Ilíada y La Odisea.
Demódoco no es ni más ni menos que un aedo (asi se llamaba en la antigua Grecia a los poetas que cantaban acompañados por una cítara), a quien la Musa regaló una voz maravillosa pero privó de su vista. En La Odisea, Demódoco hace su aparición en un banquete que el rey Alcínoo realiza en honor a Ulises.
Inspirados por este personaje, nuestro Demódoco también es un narrador de historias, no cantándolas, sino proyectándolas. Otra herencia recibida de su antepasado griego es el problema en la vista, de manifiesto en sus prominentes anteojos.
Ojalá algún día estos incansables narradores de historias se reunan. Seguramente la magia de la animación lo hará posible.
Y recuerden, ni Demónaco, ni Doménico, ni Demócodo. DE-MÓ-DO-CO.